"Ven. Siéntate conmigo en el césped
antes de que otro césped crezca con tu polvo y el mío."

(Omar Jayyam, Rubaiyyat)
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jueves, 7 de abril de 2022

FLORES PARA UN MUNDO QUE SE ROMPE

 




Ahora que otra vez las frágiles costuras que hilvanan nuestro mundo se tensan y quiebran, amenazando con romperlo, si no destrozarlo completamente;





Cuando el estruendo de las bombas, de todas las bombas, infecta y corroe las bisagras del horizonte, de cualquier horizonte;






En tanto el interés particular, encocorado de pragmatismo, emboscado en un astigmático sentido común, abandona a los desamparados en su obsceno desamparo;





Mientras la solidaridad, nuestra raquítica solidaridad, florece con fecha de caducidad adscrita al efímero relumbrón de los noticiarios;





Otra primavera, el aliento vital, multiforme y armonioso, de la naturaleza, se nos ha colado casi de soslayo por un resquicio de nuestro derrota como seres humanos.



Tulipanes















                    "Primavera con niebla, amarga, sin perfume,
                     de verde y gris tan vago tal si el halo
                     de plata que la envuelve luz no fuera"

                          (OTROS TULIPANES AMARILLOS, Luis Cernuda)













Fresias









Esparaxis Arlequín



Narcisos





                   "Pues
                    Narciso no se enamoró de su propia imagen,
                    sino del caudal que bajo el reflejo sin cesar manaba"



Damas de noche






Iris



Anémonas


Muertos Adonis por los colmillos del jabalí, Afrodita, desconsolada,
de la sangre derramada hizo brotar la flor de la anémona.






Muscari



Lirios






Cannácea



Magnolio chino




Rododendro




Camelias















Orquídeas



























Heliconia






Hasta en las más humildes formas de existencia alienta la combustión cósmica que las hace dignas de amor y de respeto.



Ajo de oso



Capuchina



Vinca

jueves, 28 de marzo de 2019

UNA MAÑANA EN EL INVERNADERO









UNA MAÑANA EN EL INVERNADERO

(Galería fotográfica)






     En medio de esta torre de Babel en que se ha convertido nuestro existir confuso, silenciados por el ruido y la furia de la intolerancia, exacerbados por voceros del individualismo más agresivo, desorientados en el maremágnum de noticias falsas y execrables populismos, huérfanos de una justicia sin dueño, escorada hoy hacia un autoritarismo doctrinario y punitivo, ensordecidos por las jaurías del oscurantismo, exigimos a la vida emociones en cinemascope.






Solicitamos un protagonismo de caché estrafalario.





Borramos de nuestro horizonte cualquier destino que no nos aúpe a los escaparates de la megalomanía.






Discriminamos la realidad con el anteojo de acharoladas fantasmagorías comerciales.






Nos jugamos al todo o nada nuestra existencia emocional.






Requerimos megafonías mayúsculas para el discurso artístico y los requiebros de la sensibilidad.






Negamos existencia incluso a nosotros mismos, si no aparecemos ante el mundo en titulares de 72 puntos.
















Mientras tanto, ignoramos la infinita riqueza de formas con que la vida responde a las condiciones de su existencia.














Nos hacemos ciegos a la prodigiosa variedad de diseños y recursos.










Olvidamos la esencia inefable de la hermosura, acabada y sublime en estructuras mínimas, ante las que pasamos de largo con insensible arrogancia.










Despreciamos la plenitud magistral de todo lo que celebra su propia realización por debajo de la altura de nuestros ojos.











Desdeñamos la grandiosa humildad con que la auténtica belleza se manifiesta en lo pequeño e intrascendente, siempre fiel a sí mismo, como respuesta a los estímulos y condicionantes del entorno.

















Para acabar, con nuestra voracidad pantagruélica, poniendo en riesgo el frágil equilibrio de nuestra propia realidad.
















Imágenes realizadas en colaboración con Javier Arellano en el jardín botánico de Ginebra, marzo 2019.